El siguiente material
es parte de un reportaje más extenso
realizado al Doctor en Historia Alejandro
Schneider, el 21/6/07, en el programa La huella…persiguiendo
andares que se emite por FM 89.3, Radio de
la Universidad Nacional de Luján. Schneider
es autor del libro Los compañeros.
La conducción del programa está
a cargo de Julián Sotelo, Ariel Martínez
y Guillermo Rellan.
Ariel Martínez:
Vos, en una frase del libro Los compañeros
afirmas, refiriéndote a los años
sesenta, que en esos años los trabajadores
defendieron las conquistas obtenidas en las
décadas de 1940. Te quería preguntar,
¿Cuál fue la importancia de
la presidencia de Perón con respecto
a la clase obrera?
Alejandro Schneider:
A ver, vamos a tomarlo de distintos lugares.
Cuando hablamos de la presidencia de Perón
evidentemente los trabajadores que habían
estado ausentes para los distintos gobiernos
de turno empiezan a tener una presencia concreta,
una presencia real, una presencia material
no sólo en términos salariales,
no sólo en términos de conquistas
materiales en el área de salud, en
el área de la educación sino
también en cosas que no se ven materialmente,
que se perciben a nivel de sentimiento que
es la dignidad. Es decir, los trabajadores
como clase empezaron a verse como ciudadanos
en términos amplios, no sólo
en la posibilidad de votar, sino en términos
de ciudadanía social, evidentemente
eso se logra a partir de luchas, y de luchas
que no se dan solamente en la época
de Perón sino que vienen de mucho antes.
El peronismo da una respuesta a esas luchas
tratando de incorporarlos al sistema, ordenándolos,
encauzándolos y dándoles ventajas
concretas, pero también organizándolos,
eso es un proceso dialéctico. Por un
lado el peronismo logra dar toda una serie
de ventajas, de respuestas a una situación
de lucha que se viene dando desde varias décadas
atrás, pero por otro lado con un fin
claro, tratar de encauzarlo, ordenarlo. El
hecho más importante de esto es que
los trabajadores pierden autonomía
como clase porque en la década del
cuarenta con la Ley de Asociaciones Profesionales
Perón claramente dice: es el Estado
el que tiene que organizar a los trabajadores,
entonces crea la ley, ley que es central,
todos los gobiernos de ahí en más,
cívicos o militares, ya sean democracias
o dictaduras, sean peronistas, radicales,
desarrollistas, al día de hoy permanentemente
controlan al movimiento obrero con una ley
de organizaciones, una ley de asociaciones
profesionales donde el trabajador le tiene
que pedir permiso al Estado, a su enemigo
de clase para poder organizarse, o sea esto
es lo que yo quiero que veas, por un lado
los trabajadores posteriores a Perón
defienden sus organizaciones gremiales, defienden
sus conquistas, van a seguir defendiendo las
distintas conquistas que los gobiernos de
turno van a tratar de arrancarles a los trabajadores,
empezar a distribuir regresivamente la renta
de lo que se había logrado durante
el gobierno de Perón, pero ojo, no
fue gratis porque los trabajadores perdieron
la independencia de clase que venían
teniendo. De ahí en más hay
una Ley que claramente dice, vos si querés
organizar una lista opositora a un dirigente
gremial, cualquiera que sea, tenés
que pedir un veedor al Ministerio de Trabajo.
Entonces, es una ley, ojo, por un lado permite
la centralización del movimiento obrero,
permite la organización, permite obtener
muchas cuestiones pero a costa de que el enemigo
de clase tenga la palanca hasta el día
de hoy. No es casual que todos los gobiernos
de turnos dijeron: A ver, ¿Cómo
hacemos esta ley?, ¿La hacemos más
central menos central? Perón, por ejemplo,
en el tercer gobierno, en diciembre del ´73,
en pleno nivel de protesta social, cuando
los propios trabajadores peronistas y no peronistas
estaban cuestionando el pacto social, ¿qué
hizo? refuerza la Ley de Asociaciones Profesionales
en diciembre de 1973 dándole lugar
a la burocracia, es cuando Perón pega
el giro a la derecha.
Guillermo Rellan:
Vos estudiaste principalmente la Resistencia
del ´55 al ´75.
Alejandro Schneider:
Al movimiento obrero en general
Guillermo Rellan:
¿Podríamos decir que en esa
parte de la Resistencia lo que hay es desde
el movimiento obrero es una recuperación
de su institución?
Alejandro Schneider:
En la Resistencia, fundamentalmente ante los
gobiernos de turno que vienen: los gobiernos
militares, la Revolución Libertadora,
el gobierno de Frondizi y demás, hay
un intento de tratar de defender las instituciones
que tienen los trabajadores y por otro lado
conseguir conquistas materiales, claramente
se ve en la Revolución Libertadora,
los trabajadores acompañan el proceso
de recuperación de los gremios que
están intervenidos, acompañan
el proceso de que la CGT esté intervenida,
¿por qué? porque mal que mal
tienen una organización, una organización
donde los trabajadores pueden, por ejemplo,
realizar una medida de fuerza. Están
amparados bajo la ley, siempre y cuando estos
trabajadores respondan a una instancia que,
no como trabajadores sino como organización
gremial, sacan una medida de fuerza, la ley
te está diciendo, vos podés
sacar una medida de fuerza siempre y cuando
el Sindicato la saque, qué problema
hay. Tenemos que cuando una fábrica
por fuera de un gremio o una seccional por
fuera de un gremio quiere sacar una medida
de fuerza, no obstante ante una situación
de dictadura la defensa que hacen de los trabajadores
es de su organización porque la consideran
suya, tienen su lugar las conquistas que han
logrado, junto con esas conquistas, que es
la organización gremial defienden las
conquistas laborales. Si uno se pone a pensar,
la Revolución Libertadora y fundamentalmente
el período que gobierna Aramburu, en
la presidencia, desde el 13 de noviembre del
´55 al 30 de abril del ´58, claramente
la política de Aramburu es copar los
sindicatos, dárselos a algunos empresarios,
a la contra, a los que denominaban sindicalistas
libres, que eran socios menores del gobierno
y donde los trabajadores no tenían
ningún tipo de participación,
donde los trabajadores tenían que estar
enchalecados en los acuerdos laborales que
quería hacer Aramburu. Entonces, para
el trabajador era obviamente un lugar a defender,
ese gremio, un gremio que le permitía
dar todo un respaldo legal a la hora de salir
a enfrentar a la patronal o sea vos como trabajador
tenías un gremio en donde te sentías
identificado con ese gremio y ese gremio salía
a luchar contra la patronal, una de las conquistas
era la defensa de ese gremio, obviamente que
vos no querés que ese gremio esté
intervenido, en ese contexto la dirigencia
sindical acompaña este proceso ¿por
qué? porque la dirigencia sindical
quiere tener ese gremio, tiene incluso intereses
materiales concretos, porque cuando un gremio
se interviene, se interviene por ejemplo:
las cuentas, se interviene el depósito
bancario, se interviene la oficina, se intervienen
las máquinas de escribir. Digo, pensando
en el contexto, hay un proceso de recuperación
de los gremios, en ese proceso que están
haciendo los gremios de cómo se organiza
la resistencia, la resistencia de por si es
bastante compleja, la resistencia claramente
no nace con Aramburu, ni siquiera nace con
Lonardi. La resistencia se produce a partir
del bombardeo a Plaza de Mayo, yo he encontrado
testimonios de gente que dice: nosotros empezamos
a organizarnos a partir de los bombardeos,
incluso nos dimos cuenta que el gobierno de
Perón no iba a hacer nada, o sea llegamos
al golpe de septiembre del ´55 con grupos
de gentes que dicen estar dispuestos a defender
toda una serie de conquistas que habían
logrado en esos años porque veían
que el propio gobierno de Perón no
iba a defender, y veían que se venía
algo difícil. Esa resistencia se expresó
por canales múltiples, se expresó
a través de los comandos peronistas,
se expresó a través de pintadas,
a través de actos e intentos de insurrección
civil, cívico-militares. El más
conocido es el levantamiento del General Valle
sí, pero donde más forma tuvo,
donde más presencia tuvo y donde más
le dolió al régimen fue organizándose
en las fábricas, recuperándose
las comisiones internas que estaban intervenidas,
recuperándose los cuerpos de delegados
y finalmente conformando una organización
paralela a la CGT intervenida. Esa organización
empieza a cuajar en el año ´57
a través de la comisión interna
sindical y a lo largo del año ´57,
incluso por propios errores del gobierno de
Aramburu termina dando forma a un llamado
Congreso Normalizador que el gobierno quiere
controlar con sindicatos adictos, con gremios
adictos que le sale mal al gobierno y termina
imponiéndose un tipo de organización
superior que son las 62 organizaciones. Las
62 organizaciones empiezan a ordenar y a encuadrar
a esos gremios que empiezan a ser recuperados,
esos gremios recuperados claramente se enfrentan
al gobierno y en los últimos meses
del año ´57 son claras demostraciones
de fuerza a eso, y de hecho Perón en
el exilio ve que las 62 organizaciones se
convierten en un canal de lucha y en un canal
donde transmitir gran parte de las directivas
del peronismo en el exilio. Las 62 organizaciones
nacen no solo como una rama gremial sino incluso
a lo largo que van pasando los años
como una rama política, dicho hasta
el día de hoy, la solicitada dice CGT
62 Organizaciones Gremiales Peronistas que
en sus comienzos no eran peronistas mayoritariamente.
Los gremios están liderados por peronistas
pero hay una importante presencia de gremios
liderados por el Partido Comunista, en la
práctica pocos meses más tarde
se separan algunos de esos gremios y forman
el grupo de los 19 que son los gremios cercanos
a partido Comunista. Por el otro lado quedaron
los 32 gremios democráticos, que eran
los gremios que respondían al gobierno
de la Revolución Libertadora, gremios
que en la medida que van pasando los años
van diluyéndose, van perdiendo peso
y algunos de ellos van incorporándose
a las 62 organizaciones. Digo, es en la cuestión
obrera, es en la cuestión de los cuerpos
de delegados donde claramente se ve el cuerpo
de la resistencia, pero no es el único.
Lo que sucede es que queda a nivel de organización,
el resto, todos los comandos, o los intentos
de levantamientos militares tienen un resultado
que en algunos es un fracaso y en algunos
es breve, no terminan de cuajar una organización.
Guillermo Rellan:
Y esto se manifiesta en la prensa o en el
tipo de lucha a través de diarios,
revistas, vos tenés una investigación
sobre ello. ¿Qué es lo que se
nota en ese seguimiento que hiciste de esa
prensa obrera, popular, proletaria?
Alejandro Schneider:
Lo interesante es algo… yo tomé
día por día dos diarios a nivel
nacional, todos los días desde septiembre
del ´55 a marzo del ´73, que es
lo que abarca esta investigación. Todos
los días tomé dos diarios, el
diario La Nación, que expresa claramente
los intereses en general de la clase dominante
y el diario La Razón
que es un diario vespertino que leían
los trabajadores a la salida de la fábrica.
Un diario familiar y que independientemente
de quiénes eran la familia que lo gobernaba,
los Peralta Ramos que dirigían el diario,
logró expresar cuestiones que eran
propias de la clase obrera: grandes notas
de turf, de fútbol y también
reflejaba los conflictos. Además de
eso leí otros diarios nacionales, leí
Clarín, leí Crónica Comercial
pero más salteados para determinados
conflictos puntuales. Paralelamente a ello
leí las publicaciones de los trabajadores,
diarios de la resistencia de ese período.
La resistencia en general tuvo muchísimos
periódicos, como el primer Descamisado
de General Sarmiento, un periódico
que tuvo dos números, El 45 que manejaba
Arturo Jauretche o Voz Proletaria por parte
del sector del posadismo o los diarios que
estuvieron cercanos del Partido Comunista
o diarios que estuvieron cercanos a la fracción
del morenismo dentro del trotskismo. En general
los diarios que más emplee y los que
encontré, tenemos que pensar que hay
una fuerte dificultad en el uso de la fuente,
son diarios de distintas expresiones de la
resistencia, y de la resistencia en particular
peronista y todos los diarios horrorizados
o empujando el conflicto obrero, o sea, es
como decir es innegable que acá estamos
sobre una mesa, sobre un micrófono
o sea no podían ocultar algo que era
evidente, que era real, algunos diarios escandalizados,
horrorizados preocupados por el conflicto,
preocupados por la situación social,
preocupados de que el movimiento obrero no
salga de cause y otros alentando el conflicto.
Evidentemente uno lee La Nación que
habla del papel de la dirigencia sindical
en cualquiera de este período, pero
también habla que los conflictos salen
por fuera de la dirigencia sindical y que
los propios dirigentes sindicales no pueden
controlar, un caso son las ocupaciones de
fábricas en 1964. En el año
´64 La Nación reflejaba por un
lado lo que decía la Sociedad Rural,
reflejaba lo que decía la CGE, reflejaba
lo que decían las distintas entidades
patronales como la Federación Metalúrgica,
reflejaba lo que decía la Iglesia Católica
que estaba horrorizada. La Iglesia Católica,
por ejemplo, juega la cúpula de la
Iglesia Católica, juega un papel central
en torno al conflicto ferroviario de 1961,
tratando de calmar las aguas, eso refleja
claramente el diario La Nación, el
diario La Razón reflejaba un conflicto
particular, un conflicto puntual, una situación,
reflejaba cuando había grandes conflictos
como las ocupaciones de fábrica o los
conflictos ferroviarios, incluso hacía
reportajes a los trabajadores, o tomaba extractos
de Radio Rivadavia que era una radio muy escuchada
por los trabajadores y donde le hacían
reportajes a los trabajadores, y después
tenés los periódicos partidarios,
buscando la solidaridad, buscando que el conflicto
se conozca, buscando el apoyo como podemos
encontrar en cualquier prensa partidaria ¿no?
con los análisis correspondientes ...
Guillermo Rellan:
Vos decís de la solidaridad, es otro
tema que tocás en tu libro y también
donde se refleja el grado de cohesión,
el grado de unidad y también quiero
que metamos en esta pregunta la participación
democrática de la clase trabajadora.
Estábamos hablando de las prensas y
de la solidaridad, es un tema importante en
la década del sesenta, más que
todo por ahí hay que ir y venir ¿Cómo
son las luchas hoy, y cómo eran las
luchas, ya que vos trabajaste toda esta época
como eran las luchas y este tema de la solidaridad
no sólo dentro de un gremio sino entre
los distintos gremios?
Alejandro Schneider:
Sí, a ver, la solidaridad, el compañerismo,
la dignidad del trabajo, el tema de la resistencia
en general en los procesos de trabajo son
elementos propios de la clase obrera. En algunos
momentos se manifiesta más, se expresa
más, en otros momentos está
más latente, la clase como clase. Como
clase obrera es evidente que en los sesenta
se demostró a través de distintas
instancias, innumerables elementos de solidaridad,
solidaridad por ejemplo cuando despedían
a un compañero, solidaridad frente
al conflicto de una fábrica vecina,
solidaridad para realizar un fondo de huelga
ante un futuro conflicto, solidaridad cotidiana
por ejemplo cuando fallecía la compañera
o el compañero de alguien, la mujer,
el esposo de un trabajador de la fábrica
y juntaban un dinero para ayudar a los deudos.
La solidaridad tenía muchas expresiones,
era propia de la clase, esa solidaridad era
una importante preocupación, porque
esa solidaridad era la base para la organización,
vos si necesitás organizar una medida
de fuerza, necesitás confiar, necesitás
saber que tu compañero no te va a traicionar.
En la década del sesenta encontramos
distintas medidas de fuerza que implicaban
un alto nivel de organización, por
ejemplo en las ocupaciones de fábricas,
ocupar una fábrica no es algo sencillo,
ocupar una fábrica implica, planificar
previamente cómo la vas a ocupar, quién
se va a encargar de las medidas de seguridad,
qué vas a hacer con los rehenes, porque
las ocupaciones de fábrica son con
el personal que está adentro, con el
personal jerárquico o el personal administrativo
que…con aquellos trabajadores que no
se suman al conflicto algunos pueden ser carneros
y te pueden boicotear el conflicto o aquellos
que no se suman pero tampoco colaboran. Entonces,
una medida de fuerza implica organización
y esa organización era uno de los pilares
de la solidaridad. Digo, vos estás
comprometiéndote a una actividad donde
es muy fuerte una huelga, una medida de fuerza,
un paro, un trabajo a reglamento implica empezar
a tener contacto con los demás compañeros;
bueno, esto es algo que los trabajadores no
lo hicieron de un día para otro, es
algo que se fue gestando y que tiene que ver
con la identidad de clase. En los distintos
gobiernos de turno, militares, civiles, radicales,
desarrollistas, peronistas vieron esto, lo
sabían y una de las preocupaciones
era romper esto, los lazo de solidaridad.
La última dictadura militar intentó
romper esta solidaridad de clase a través
del terror, del secuestro, de la desaparición
de personas: ¡uy¡ ¿Por
qué faltó hoy el compañero?
no está, no sabemos, ¿Algo habrá
hecho? Digo distintos elementos, la Triple
A como organización paraestatal, durante
el tercer gobierno de Perón y el gobierno
de Isabel Perón, buscó romper
los lazos solidaridad. Esto era una preocupación
y tiene que ver con la identidad de clase,
tiene que ver con elementos que identifican
a la clase, y que no es solamente atributo
de la clase obrera argentina sino que tiene
que ver con elementos que la identifican a
la clase trabajadora dentro del desarrollo
del capitalismo. Ahora bien, la dictadura,
por ejemplo, supo muy bien donde tenía
que pegar, la última dictadura militar
pegó sobre las comisiones internas,
sobre los cuerpos de delegados, sobre los
trabajadores, no pegó sobre la dirigencia
sindical. (…) La dictadura buscó
romper los lazos de solidaridad de clase,
pero más tarde o más temprano
la clase vuelve a recuperar esos lazos porque
son propios, constitutivos como clase. Los
otros días un grupo de alumnos de la
UNLP vienen a mi clase y me muestran un video
en el que filmaron a los obreros de MAFISA
que están en conflicto, los obreros
de MAFISA ocuparon la fábrica, esto
fue el 25 de mayo o sea hace 20 días,
ocuparon la fábrica. La ocupación
de fábrica la garantizaron primero
con rehenes después hicieron un acuerdo
con la policía, largaron los rehenes
y siguieron ellos adentro y empezaron a hacer
un fondo de huelga, y todos los vecinos del
barrio ayudaban. Entonces...los elementos
de solidaridad están, y era por compañeros
despedidos, o sea en algunos momentos vos
podés llevar la lucha fuera de la unidad
de producción, otros momentos llevás
la lucha dentro de la unidad de producción,
pero hay elementos que son propios de la clase
y que permanecieron, en algún momento
por la situación de fuerza, digo, una
ocupación de fábrica frente
a una dictadura militar vos ves en qué
momento la podés llegar a hacer o no;
en qué momento las ocupaciones de fábrica
en la última dictadura militar comenzaron
en el ´78, ´79, no empezaron en
el ´76, las medidas de fuerza fueron
bien clandestinas a través de sabotajes,
trabajo a reglamento, medidas que tenían
que pasar lo más desapercibidas posibles
porque te podían secuestrar y desaparecer.
Entonces, no es que siempre una clase lucha
permanentemente y con la misma forma de lucha
va cambiando, pero todo esto implica un nivel
de solidaridad y de conciencia que vas haciéndote,
y que no se hace enfrentando el conflicto
sino que lo hacés en la práctica
cotidiana en la fábrica. Todos los
días tratás de hacer distintos
elementos de resistencia, desde antes que
toque el timbre y que vos te vayas diez minutos
al baño a cambiarte y te faltan todavía
diez minutos es un hecho de resistencia, ¿o
no?
Julián Sotelo:
El otro día en una entrevista que hicimos
a Pablo Pozzi, hablando de la solidaridad,
él decía: “no tenemos
registrado que los compañeros perseguidos
hayan sido botoneados por los vecinos”,
o sea, hablando de la combatividad de ese
momento histórico, del grado de clasismo
que decía Pozzi, el grado de conciencia
de quién era el enemigo…
Alejandro Schneider:
Totalmente, y eso es parte de los elementos
propios de la clase, cuando se produce el
conflicto en el frigorífico Lisandro
de la Torre ante la privatización del
frigorífico municipal, en la primer
semana, en la segunda semana del mes de enero
de 1959, media ciudad de Buenos Aires y la
zona oeste de la ciudad de Buenos Aires, Liniers,
Ciudadela, incluso Haedo, González
Catán, paralizaron sus tareas. La zona
sur de Buenos Aires, Quilmes, paralizó
sus tareas. Lanús, Avellaneda, ni que
hablar de Villa Lugano, Mataderos, Floresta,
Flores, Paralizaron sus tareas porque 9000
trabajadores vivían ahí, 9000
familias vivían del Frigorífico
Lisandro de la Torre, la política de
Frondizi fue cerrarlo, privatizarlo, en la
práctica descuartizarlo. Sí,
hubo una importante solidaridad de la familia,
de la gente, árboles cortados, adoquines
levantados, tuvieron que entrar tanquetas
policiales, tanquetas sobre el frigorífico
para romper la solidaridad de la clase, fueron
unas jornadas donde las familias colaboraron
junto con los trabajadores. El conflicto ferroviario
del ´61, para impedir que los trenes
pasen, para evitar que haya carneros, para
evitar que la Gendarmería conduzca
los trenes, por ejemplo, en distintas paradas
ferroviarias las mujeres y los hombres ambos
en determinados nudos ferroviarios colaboraban
poniéndole troncos en las vías
del tren evitando que el tren pase, digo,
era toda la familia ferroviaria la que estaba
sosteniendo el conflicto, un conflicto se
sostiene durante muchos meses, como el ferroviario
o la huelga del frigorífico Lisandro
de la Torre, porque, no solamente los trabajadores
participan, sino porque está atrás
la familia, y la patronal eso lo sabe muy
bien, porque sino, uno toma el diario Clarín,
que es un diario alineado al desarrollismo,
al gobierno de Frondizi bajo el conflicto
ferroviario del ´61, saca toda una serie
de propagandas, de publicidad y demás,
contrata dos agencias norteamericanas, es
un gobierno que contrata a agencias para carnerear
el conflicto, escucharon bien, donde le está
diciendo a la mujer del ferroviario trate
de convencer a su marido que vaya a trabajar,
su marido sino termina siendo un haragán,
una ilustración muy importante en la
página de Clarín donde el ferroviario
aparece tomando mate, haragán detrás
de un árbol y el usuario típico
de clase media, con sombrero, para la época,
protestando en el andén : huy! estos
ferrocarriles que no funcionan, o sea apelaban
a esto y digo, yo entrevistaba gente y nos
contaba esto, la publicidad, la propaganda
que hacía el gobierno de Frondizi y
el diario Clarín como vocero, en particular,
del gobierno tratando de liquidar la huelga
ferroviaria, y la huelga se sostiene durante
más de dos meses, es la segunda huelga
ferroviaria más importante que tiene
el país se debe gracias a la solidaridad
de clase, gracias a la familia que pudieron
bancar el conflicto y no a los dirigentes
sindicales que permanentemente lo bombardearon,
los partidos políticos y demás.
Ariel Martínez:
¿Y cuál era la relación
de las bases con estos dirigentes sindicales?
Alejandro Schneider:
A ver, no era la relación de ahora,
había gente en los sindicatos, no eran
cascarones vacíos, había gente,
participaba, había dirigentes que eran
más reconocidos que en la actualidad,
eran dirigentes que incluso salen de la fábrica,
acá hoy tenemos dirigentes que heredan
el gremio de su padre, digo, tenemos casos
concretos hay casos concretos de que asumen
la conducción del gremio y porque el
papá es conductor del gremio (…)
Ariel Martínez:
Por la chapa…
Alejandro Schneider:
Por la chapa…
Alejandro Schneider:
Es un desarrollo casi feudal, en los sindicatos
en ese entonces el dirigente por lo general
salía de la fábrica. Vandor,
por ejemplo, el principal dirigente que tuvo
el movimiento obrero argentino en la década
del sesenta era obrero de la Philips, ¿si?
y era un tipo reconocido, tenía gente
y uno quizás esté impregnado
de la mirada de Walsh en ¿Quién
mató a Rosendo? donde aparece como
si fuera un matón, era un matón
no digo que no, pero a la vez tiene un sector
que lo sigue y lo apoya, como también
hay sectores que lo impugnan, hay sectores
que intentan hacer listas opositoras y no
pueden, intentan hablar en la asamblea y no
pueden.
Guillermo Rellan:
La historia de Vandor cuenta que en sus comienzos
era muy combativo.
AlejandroSchneider:
Si
Guillermo Rellan:
Él en sus inicios es el que se enfrenta
digamos al sector más...
Alejandro Schneider:
Él surge en el año ´54
enfrentándose al ala más burocrática
del gremio y que es la de Salvo en la UOM
de Capital federal y el que lo apoya es su
padrino Paulino Niembro, el papá de
Fernando el actual conductor periodístico,
que incluso si ustedes van a la cancha de
Chicago van a ver una tribuna Paulino Niembro
y demás, que era el hombre fuerte de
la UOM, y Vandor surge como pichón
de él. Vandor empieza a ser Vandor
y a tener peso a partir del conflicto metalúrgico
del año ´56 y luego a partir
del conflicto metalúrgico del año
´59. Vandor está en un momento
histórico muy particular, donde el
gremio metalúrgico es la columna vertebral
del movimiento obrero, es el eje, así
como hoy es el gremio de camioneros, el gremio
del transporte, el sector central, o en la
época de Yrigoyen es el gremio ferroviario
el central. En este período, en este
tipo de Argentina que estamos hablando, una
Argentina industrial, mercado-internista,
el gremio metalúrgico es el que llevaba
la batuta, el que tenía los mejores
convenios, el que pautaba las negociaciones
paritarias y el resto de los gremios se acomodaba,
de hecho fue el gremio que en última
instancia desafió plenamente a Perón,
si Perón alguna vez tuvo un claro problema,
un claro competidor fue Augusto Timoteo Vandor.
Guillermo Rellan:
La identificación de la clase obrera
con el peronismo, en qué momento se
da y por qué?
Alejandro Schneider:
Bueno, la clase obrera, el propio Perón
podría responderte. La clase obrera
se identifica con el peronismo por todas las
conquistas, que tiene identidad de clase no
quiere decir que mayoritariamente sigan, en
el caso de la Argentina, al peronismo que
no es un fenómeno obrero propiamente
dicho. Siguen al peronismo por todas las cosas
que había logrado bajo ese período
y el propio Perón te decía:
“no es que nosotros fuimos buenos, los
que estuvieron antes y los que vinieron después
fueron peores”, o sea, claramente los
gobiernos después del ´55 fueron
gobiernos que trataron de liquidar toda una
serie de conquistas materiales y simbólicas
que se habían logrado bajo los gobiernos
peronistas. Bajo los dos primeros gobiernos
peronistas, eso en última instancia,
no sólo afianzó la identidad
como clase, como clase obrera sino que también
fue reforzando la identidad del peronismo.
Guillermo Rellan:
Vos, cuando empezamos, decías que el
peronismo tuvo la capacidad de incorporar
al movimiento obrero a la vida democrática,
a la vida institucional. Esta incorporación
también conlleva una participación,
digo esto porque todos los que estudian este
proceso dicen: fue una época no democrática
y por eso terminamos en la vía armada
o en la vía violenta, aunque algunos
entrevistados nuestros ponían en cuestión
esta idea creada desde la Academia y desde
el periodismo para sostener que en esta etapa
había mucha más participación
democrática, ¿Cuál es
tu postura?
Alejandro Schneider:
A ver, digo primero ni democracia ni violencia,
que son los conceptos que vos empleaste, son
abstractos (…) Veamos bien, son conceptos
históricos, no es lo mismo democracia
en los ´60, democracia en los ´70.
Es totalmente distinto a lo que se entiende
hoy en día, democracia como lo entiende
hoy un trabajador afroamericano en Montgomery,
Alabama; es distinto a como lo entiende un
trabajador afroamericano en Nueva York. Estamos
hablando de los Estados Unidos, una diferencia
de unos miles de kilómetros en el propio
Estados Unidos, de afroamericanos. ¿Qué
van a entender por democracia? (…) El
peronismo es una ampliación por un
lado de la democracia ciudadana, una ampliación
numérica y cualitativa, numérica
desde el vamos porque otorga el voto femenino,
eso es claramente numérico, las mujeres
también son obreras, no nos olvidemos,
y mayoritarias. Y por otro lado, hay una cuestión
de ampliación en términos de
conquistas materiales que antes los trabajadores
no tenían: Desde mejoras salariales
hasta acceso a la educación, acceso
a la salud, hasta la cuestión de la
dignidad, la defensa de sus intereses como
clase; eso obviamente se logra bajo los gobiernos
peronistas y los gobiernos posteriores van
a tratar de erradicar esas conquistas, esos
logros. Esa ampliación de la democracia
como tal, como cuestión social y que
no es meramente una cuestión electoral
de ir a votar. Los gobiernos después
del 55 trataron nuevamente que los trabajadores
tengan un concepto de democracia como es hoy,
de ir a votar y listo, como hoy se entiende
la democracia. Hoy estamos discutiendo mucho
la democracia, una cosa fue por ejemplo discutir
el concepto de democracia en los ´90
y otra cosa es discutir democracia después
del 2001, cambia el concepto de democracia.
En 2001 fue una democracia, en diciembre fue
un montón de gente que se moviliza
y derroca un gobierno, ¿sí?,
como el gobierno de De la Rúa. Hoy
estamos discutiendo el concepto de democracia,
discutir el concepto de violencia, ¿Qué
es violencia en los ´60, qué
es violencia hoy? Quizás hoy la violencia
uno la asocia con aquello que, como bien decís,
nos dan los medios permanentemente, que me
van a robar el pasacasette, que me van a robar
la bicicleta, me van a entrar a la casa, pero
en los ´60 y ´70 la violencia
era discutir en las asambleas en forma armada
porque era la única forma de imponer
una posición; o violencia, para la
mayor cantidad de gente era: me están
matando de hambre, acá los chicos no
pueden ir a la escuela, es un hecho violento,
violencia era entendida de otra forma. Hay
un hecho muy significativo, una vez entrevisté
a un trabajador, yo le pregunto: ¿Qué
te pasó cuando estabas en tu casa y
te enteraste que lo mataron a Aramburu? “y
yo estaba en la fábrica estábamos
escuchando en la radio y me puse re contento,
flor de hijo de su madre, pasamos a apostar
cuando lo mataban a Rojas, si era esta semana
o era la otra semana “. Para el trabajador
que lo habían bombardeado en la Plaza
de Mayo, -tuvimos un Guernica acá-
cerca de 500 personas con tres vuelos de aviones
masacraron a las personas, tuvimos una Fusiladora,
algo que no se veía desde la época
de Dorrego, fusilar abiertamente. Luego sacar
un decreto, máxima impunidad, tenemos
ya secuestros, desapariciones, desaparición
de un trabajador, el caso de Felipe Vallese,
la muerte de tres obreros que se manifiestan
en el gobierno democrático de Arturo
Illia, la muerte frente a una serie de planes
de lucha que se dan en el año ´65.
Para el trabajador que lo maten a Aramburu
era como algo normal, tradicional, se empezó
a hacer justicia, hoy quizás no piensa
lo mismo porque cambió el concepto
de violencia, hoy van a aparecer los medios
“¿Qué pasó acá?”
Julián Sotelo:
Sí, hoy no es violencia que se mueran
tres chicos de hambre por día.
Alejandro Schneider:
Por supuesto, o las imágenes que mostraban
los diarios de una chica toba de cerca de
40 años que pesaba quince kilos o veinte
kilos, desnutrida y recordemos que en los
prolegómenos del Cordobazo, encontramos
una marcha de hambre en la misma ciudad donde
hoy están sacando una foto de una indígena
toba, la Marcha de Villa Ocampo…
Ariel Sotelo:
No solamente los conceptos cambian en cuanto
al tiempo, sino también en la misma
época histórica de un mismo
concepto hay distintas definiciones de clase.
Alejandro Schneider:
Por supuesto, estamos hablando de una sociedad
y la sociedad no es algo homogéneo
está integrada por clases, clases que
están antagónicamente enfrentadas,
y en todo relato histórico y en todo
relato de comunicación, de los medios,
donde sea, tienen su mirada de clase. Cuando
encontrás en los ´60 sacerdotes
que están optando incluso por la violencia
para defender lo que ellos consideran el evangelio,
cuando por otro lado tenés otros sacerdotes
que acompañan a todos los actos a Onganía,
es una misma Iglesia con dos sacerdotes distintos.
Ariel Sotelo:
Cuando hablamos de conciencia de clase, ¿Se
habla necesariamente de conciencia revolucionaria
o no?
Alejandro Schneider:
No, una cosa es la conciencia de clase, a
ver, primero no estamos hablando de fórmulas
matemáticas, ¿si?, no estamos
hablando de blanco o negro, o en términos
positivistas, ¿si?. Sumo uno, sumo
dos, en total la fórmula dio conciencia
revolucionaria, tomé el poder, tomamos
la Casa Rosada, no, no es eso. A ver, los
trabajadores tienen conciencia, el proceso
de conciencia se va haciendo cuando se enfrentan
con sus enemigos de clase y con otras clases,
en ese contexto hay avances y, no es un proceso
aparte de ir como si uno tomara la autopista,
viene a Luján, derecho y llegó
también al socialismo o adonde sea.
No es un proceso ni tampoco es una cuestión
de proceso lineal. Como todo proceso social,
es un fenómeno en un momento histórico
determinado y en ese momento histórico
determinado puede cuajar, en esas relaciones
de fuerza, en esos enfrentamientos, en una
organización, en algunos casos esa
organización es meramente económica,
tiene una conciencia gremial, tradeunista,
sindical, economicista, porque los trabajadores
se juntaron para defender sus intereses, en
otros casos ese proceso logra -esas relaciones
de fuerza- cuajar en una organización,
no solamente se están planteando la
defensa laboral sino planteando que los trabajadores
pueden llegar a gobernar, que pueden gobernar
otras clases sociales, es un proceso que va
avanzando. Obviamente implica saltos cualitativos,
saltos dialécticos, no es proceso sumatorio,
cuantitativo, no necesariamente una clase
como tal va a ser, ante tal o cual situación,
revolucionaria. Muchas veces tenemos que pensar
que es revolucionaria, es revolucionaria quizás,
el concepto revolución cambió
en el tiempo. Nosotros tenemos un concepto
de revolución que es de la época
posterior a la Revolución Francesa,
que es la de cambiar algo y tratar de iniciar
algo nuevo (…) Primero, casi no se utilizaba
el concepto revolución sino que era
incluso una cosa cíclica, de empezar
a volver a donde uno estaba. Cuando uno habla
de conciencia revolucionaria hay que pensar
en torno a qué se juega, en torno a
qué relaciones de fuerza, no a secas
y tampoco es una cuestión sumatoria.
Julián Sotelo:
En relación a lo que estás diciendo,
vos anteriormente dijiste que el peronismo
no era un proceso intrínseco a la clase
obrera, que no había nacido dentro
de la clase obrera …
Alejandro Schneider:
No, el peronismo surge de un líder
que no es de la clase obrera y que se vale
de la clase obrera, como también se
vale del ejército en su momento, o
de sectores de la burguesía industrial
para armar su proyecto político pero
no es propio de la clase obrera.
Julián Sotelo:
En relación a esto último, ¿Podemos
decir que después del ´55 la
clase obrera se apropió del peronismo?
Alejandro Schneider:
¿Cómo que se apropió
del peronismo?
Julián Sotelo:
En el sentido de que se apropió de
ese andamiaje que se hizo para hacer un tipo
de capitalismo o un modelo de país
y le dio un sentido propio, un sentido en
sí, o sea para sí.
Alejandro Schneider:
Gran parte, o un sector mayoritario o la mayoría
de los miembros de la clase obrera fueron
apropiándose del discurso peronista,
fueron apropiándose de aquellas cosas
que consideraban representaba el peronismo.
Digo, si uno se pone a pensar, una cosa es
Perón en el año ´45, ´46,
´47 o el Perón del año
´49 de la Constitución y otra
cosa es el Perón del ´55, por
ejemplo en un tema en particular, el tema
del petróleo, claramente el Perón
del ´46, del ´49 dice: el petróleo
tiene que estar en manos del Estado, tiene
que ser en beneficio de la Nación,
del país y demás. El Perón
del año ´54, ´55, concede
la explotación petrolera a empresas
extranjeras. Cuando los trabajadores salen
a defender, en contra del gobierno de Frondizi,
que el petróleo esté en manos
del Estado ¿Qué toman de Perón?
Toman de Perón, el Perón del
´49, no toman el Perón del ´54,
´55. O sea, la clase obrera fue resignificando
aquellos elementos que tenían más
que ver con su identidad de clase, y elementos
que daba el peronismo (…) Tiene que
ver con un cambio del discurso, tiene que
ver con un propio cambio del discurso de Perón...
Julián Sotelo:
Hay un giro de Perón...
Alejandro Schneider:
Perón en los ´60 va cambiando
el discurso, incluso Perón se ve como
el Mao de estas regiones, o sea, va apropiándose
de un lenguaje permanente.
Guillermo Rellan:
Ahora… cambio en el discurso o Perón
no se adecua a ese discurso y a esa nueva
conflictividad y a ese nuevo nivel de lucha
alcanzado en la década del ´60?
Alejandro Schneider:
Perón siempre decía: “yo
tengo dos alas, un ala complaciente y un ala
combativa”, permanentemente sabía
que lugar ocupar, vamos a dar otro ejemplo.
El 5 de agosto de 1964, Perón crea
el MRP, el Movimiento Revolucionario Peronista,
que era la primera juventud peronista, la
juventud peronista previa a la de Gustavo
Rearte, la de Cacho el Kadri, los primeros
jóvenes peronistas. Crea el MRP con
algunos gremios pequeños, combativos
fundamentalmente, incluso con todo un sector
que estaba muy influenciado por algunos sectores
de izquierda fuera del peronismo. Bien, veinte
días más tarde lo desautoriza
Perón (…) o sea, el giro de Perón
o el giro del 20 de junio del ´73, que
no es el mismo Perón del ´72
o del ´71 cuando habla de mis muchachos,
las formaciones especiales. A partir, claramente
del ´73, incluso más, antes del
17 de noviembre del ´72 Perón
llega la Argentina después de 17 años,
el 17 de noviembre del ´72 dice antes
de partir hacia Buenos Aires: “yo vengo
en prenda de paz, en prenda de unidad”,
no era el mismo Perón cuando meses
atrás dice Lanusse “no le da
el cuero” y él dice “si
me da el cuero y vengo”. Perón
va adaptando y cambiando permanentemente el
discurso…
Ariel Sotelo:
¿Tiene que ver con la conducción
pendular que le decían?
Alejandro Schneider:
Tiene que ver con distintas tácticas
y donde él es el comando estratégico,
él mismo decía que empleaba
distintas tácticas, una cuestión
era el campo de las operaciones tácticas,
el campo, el lugar donde se da en la Argentina
las distintas tácticas que se da al
movimiento y él tiene la conducción
estratégica y está afuera, y
va dando e impartiendo distintas órdenes,
distintas medidas y va adaptándose
a las circunstancias. Por momentos apoya a
Vandor, por momentos apoya a Framini, por
momentos apoya a la CGT de los Argentinos.
Cuando Raimundo Ongaro decide crear la CGT
de los Argentinos en el Congreso normalizador
en el año ´68, va previamente
y lo consulta a Perón, o sea claramente
como un organismo para frenar el poder que
tenía Vandor. Cuando se produce el
Cordobazo, el 29 de mayo del ´69, un
mes más tarde muere Vandor, cae asesinado
Vandor, ¿Qué hace Perón?
Perón plantea: “ya no me sirve
tener esto de dos CGT, la CGT Azopardo y la
CGT Paseo Colón o de los Argentinos”,
y le dice a Ongaro claramente que a esa CGT
la tiene que disolver, o sea Perón
la crea en su momento en el ´68 y también
Perón es el que pone la orden y la
disuelve. Igualmente la CGT de los Argentinos
va disolviéndose porque hay gremios
que al calor de la movilización popular
van alineándose detrás de la
CGT Azopardo, la CGT antiguamente vandorista
y por otro lado, tenemos que pensar en el
alto nivel de represión que la dictadura
de Onganía da sobre la CGT de Paseo
Colón, encarcelando a sus principales
dirigentes Agustín Tosco, Ongaro y
demás, pero también tenemos
que pensar que Perón cambió
también la orden, va cambiando las
tácticas de acuerdo a las circunstancias.
En su momento en el año ´55,
´56 Perón da directivas muy claras,
incluso alienta a caños, comandos,
sabotajes, incluso alienta a alguna que otra
insurrección militar. Después
del levantamiento de Valle descalifica a Valle
diciendo que se mandó una chirinada,
lo descalifica totalmente, lean la correspondencia
que mantiene con Cook, o sea por un lado alienta
y luego descalifica. (…) Uno quiere
estudiar la década del ´70 y
el rol de Perón, yo les diría
estudien previamente los ´50 y los ´60,
como va empleando distintas tácticas
a lo largo del período, como en un
determinado momento alienta a programas más
radicales, el programa de Huerta Grande, el
Programa de La Falda, y luego adopta posturas
conciliatorias, digo ¿Cuál es
el verdadero Perón?. Está dentro
de lo que podríamos llamar el legado
del peronismo. Y la clase se va a apropiando
de aquellos elementos que le sirven a la hora
de luchar y defender conquistas.
Guillermo Rellan:
Hasta acá estuvimos en la década
del ´70, la dictadura, Martínez
de Hoz atacaba las fábricas porque
decía que era el lugar donde estaba
el problema...
Alejandro Schneider:
Ya Balbín lo había dicho antes:
“la guerrilla fabril”
Guillermo Rellan:
Sí, la guerrilla fabril. Después
de esa dictadura, en qué condiciones
queda la clase obrera y hasta dónde
logró romper esto? Nosotros ya estuvimos
hablando, vos decís que prácticamente
se está recuperando recién ahora
la solidaridad y demás. El golpe destruyó
toda esa dirigencia, pero qué más
hizo, por qué pasaron tantos años
y recién ahora se puede recomponer
la solidaridad?
Alejandro Schneider:
Yo más que la dictadura, que obviamente,
tuvo un impacto muy fuerte en la clase obrera,
una derrota muy importante sobre la vanguardia
política, 30.000 trabajadores desaparecidos,
el intento de cambio de las condiciones materiales,
yo más que la dictadura, que hace todas
estas cosas, yo creo que después de
la dictadura, después del ´83
la clase obrera protagoniza importantes jornadas
de lucha. Si uno se pone a pensar es importante
el nivel de conflictos que hay luego de los
primeros años de Alfonsín, hay
recuperación de gremios, hay posibilidad
incluso de cuestionar al dirigente gremial
en seccionales que no se pensaban cuestionar,
tomemos un caso: el gremio metalúrgico,
en la UOM solamente una seccional pudo tener
una conducción democrática por
fuera de Lorenzo Miguel antes del ´76,
que fue Villa Constitución, fue la
Lista Marrón con Pichinini. Después
del ´83 hubo por lo menos otra seccional
además de la de Pichinini, en Villa
Constitución, que pasó a estar
liderada por un sector que no obedecía
directamente a Lorenzo Miguel, como por ejemplo
el Barba Gutiérrez, en Quilmes, que
era también una seccional importante
de la UOM. En otros lugares también
hubo presentaciones de listas, o sea, yo diría
la clase obrera se encuentra perjudicada por
la dictadura en sí, pero no tanto como
la propia dictadura hubiese deseado. Hay un
proceso importante de lucha, de solidaridad
en los conflictos durante el alfonsinismo,
sí claramente veo una situación
de derrota, de situación en donde la
clase obrera se encuentra muy, muy golpeada
durante el menemismo, durante los ´90.
Muchas veces uno tiende a hacer hincapié
mucho en la dictadura y no analiza a fondo
qué representó el gobierno menemista.
Pensemos una cuestión sencilla, hasta
el año 1989 teníamos un dígito
de desocupación, durante la década
del ´90 superamos los dos dígitos
ampliamente, llegando a tener 22, 23% de desocupados.
Durante la década menemista hubo una
caída brutal del salario, una descomposición
de la clase. Encontramos que hoy, un montón
de empresas bajo el menemismo ya no tienen
el mismo tipo de organización que existía
durante los ´40, los ´50, los
´70, los ´80. Encontramos que
en una misma empresa conviven trabajadores
tercerizados, conviven distintos gremios,
incluso trabajadores que no se pueden agremiar,
vayan a cualquier supermercado y pregunten
al chico repositor, al cajero, a ver si todos
pertenecen al gremio que históricamente
estaba: el de empleados de comercio, y te
van a decir que no. Eso es producto de los
´90. (…). Es en los 90 donde se
generaliza la Bolsa de Trabajo, incluso en
la última dictadura militar vos por
lo general entrabas directo a través
de un contacto de una empresa, o porque había
un cartel en la fábrica que decía:
“se toma operario”. En los ´90
vos tenés que ir a una agencia de empleo.
Una agencia de empleo sabemos todos en que
condiciones te contrata, entonces por lo general
siempre, incluso tiene que ver con intencionalidad
política, se hace mucho hincapié
en los desastres y lo que generó la
dictadura militar sobre la clase obrera, desastres
que yo no niego que hayan existido partiendo
de los desaparecidos hasta las condiciones
en las empresas y demás, pero también
tenemos que hablar del proceso de recuperación
que los propios trabajadores empiezan a darse,
con lucha, recuperar sindicatos, recuperar
trabajadores que habían quedado cesanteados
o despedidos durante la dictadura y que volvieron
a encontrar trabajo en los mismos lugares,
en las mismas oficinas, en las mismas escuelas,
en los mismos talleres que después
de la dictadura, bajo el gobierno de Alfonsín,
pero se pierde de vista lo que fue los ´90.
En los ´90 tenemos claramente -y cuando
digo los ´90 no sólo pienso en
Menem, pienso también en De La Rúa-
digo, recordemos la ley Banelco, la ley de
empleo, y todo el alto nivel de precarización
laboral, la liquidación de formas organizacionales
a nivel del movimiento obrero en lo que representó
el fordismo y lo que fue el toyotismo. Que
hoy encontremos muchas empresas similares
a McDonald -la macdonalización del
trabajo- no lo encontramos solo en la empresa
de fast food, la encontramos en un montón
de empresas, cuando Drean se traslada a San
Luis, se traslada con un nuevo tipo de convenio
de trabajo y nuevas formas de organización
de los trabajadores que era distinta a cuando
estaba acá en el Gran Buenos Aires.
Julián Sotelo:
¿En los ´90 es cuando podemos
hablar de que el pueblo se convirtió
en Gente?
Alejandro Schneider:
¿Para quién? para los comunicadores
sociales (…). Incluso para la historia,
las clases sociales y las revoluciones desaparecen
en el uso de los lenguajes para los historiadores.
Aparece el uso de sectores populares, aparece
el concepto ciudadano, el concepto súbdito,
toda una serie de conceptos donde aparece
otra vez el individuo en la historia y no
aparecen las clases, los movimientos sociales.
Aparece el interés, esto esta acompañado
por la postmodernidad, no hay proyecto, vivir
el presente, el futuro ya llegó y es
todo un palo.
Guillermo Rellan:
La pregunta mía iba a ese lugar, vos
decías lo que hizo la década
del ´90, uno lo podría pensar
al revés, lo que pasó en la
década del ´90 o el menemato
es producto de esa dictadura -también
me acuerdo del 30 de marzo del ´82,
después vino Malvinas o sea había
una movilización- pero digo, hubo hechos
que pasaron y que le permitieron a Menem hacer
eso, cuanto tuvo que ver este discurso que
aparece después de la dictadura de
la democracia defendida desde la clase media
intelectual.
Alejandro Schneider:
Vuelvo a insistir, los ´90 son producto
de la dictadura militar, sin duda, no hay
que considerarlo aislado como un corte que
los ´90 tienen vida por sí mismo,
no, es parte de un proceso histórico,
hay elementos de continuidad, hay elementos
de cambio, estamos hablando de historia y
estamos hablando de que la historia es un
proceso. Los ´90 y la consolidación
de todo un bloque de poder tiene que ver con
los cambios que se producen en la dictadura
militar.
Julián Sotelo:
Hablábamos de movilizaciones, de casos
puntuales, ¿podemos decir que antes
de la llegada del menemismo la última
gran movilización popular fue la del
´87, la de “felices pascuas”?
Alejandro Schneider:
No, hubo....depende de que sector (…)
En la década del ´80 tenés
importantes conflictos: Ford en el ´85
-que fue el primer conflicto que cuestiona
el plan Austral- tenés el conflicto
de la huelga Blanca -la huelga docente en
el ´87-, las huelgas de defensa de las
empresas del Estado en el año ´89,
el conflicto de los trabajadores de la UTA,
del transporte en el ´89/90. Hay grandes
procesos, recordemos que todo el gobierno
de Alfonsín está signado, está
cruzado por trece paros generales donde no
eran los paros domingueros que estamos acostumbrados,
por más que ya tenían estas
características, donde incluso había
movilizaciones a Plaza de Mayo muy importantes,
lo que sucede en Semana Santa tiene una importante
composición obrera, pero no por un
conflicto meramente gremial; las marchas por
el Indulto y demás no son propiamente
de la clase obrera, pero tiene un importante
componente o sea, por un lado tenés
que ver las que la clase se da como organismo,
forma de organización y lucha, como
es una huelga general o un conflicto importante
como el de Ford; o incluso el conflicto de
los trabajadores docentes, y lo que después
tenés que ver es esas movilizaciones
meramente democráticas en donde los
trabajadores participan no tanto con sus organizaciones
de clase aunque puede haber organizaciones
que acompañaron el proceso de movilización.
Guillermo: Vamos a meternos en el presente,
que para muchos historiadores no cuenta pero
bueno, en las entrevistas siempre llegamos
a este punto y decimos ¿Qué
tiene que hacer el historiador?, ¿Cuál
es el trabajo del historiador hoy? (…)
Depende de cada uno ¿no?, es como uno
concibe la historia, en mi caso yo concibo
la historia como una herramienta para pensar
la realidad, nuestro presente, nuestra sociedad,
independientemente de lo que te dediques.
En mi caso hay una facilidad porque me dedico
a la historia contemporánea de la Argentina,
historia de América Latina contemporánea,
donde la cuestión del presente tiene
que ver mucho con el objeto de estudio, si
te dedicaras por ejemplo a la democracia ateniense,
previa a la era cristiana, también
te podría decir que sirve. Hay una
historiadora canadiense que estudia la democracia
ateniense para tratar de entender la democracia
hoy en día, digo, tiene que ver un
poco con qué papel tenés con
el rol del historiador, también el
rol del historiador tiene que ver con este
concepto de la historia ciencia, una ciencia
que puede tener un sentido de dominación
o un sentido de liberación, la historia
nace a partir de las sociedades de clase necesita
justificar su presencia como aparato ideológico,
ahora bien, si vos querés luchar contra
determinado aparato ideológico, o sea
la Iglesia, los medios de comunicación,
el Estado, etc, también tenés
que saber historia para pensar, para liberar,
digo, tiene que ver con ese contenido. Entonces,
tenés una historia de dominación,
una historia de transformación, no
es casual que por lo general en la historia
hablemos de oficiales, héroes, batallas,
cualquiera sea, hacés la historia de
la Revolución Mexicana y te aparecen
el panteón de los héroes revolucionarios,
Villa, Zapata, Carranza, Obregón, pero
en realidad ellos fueron producto de trabajadores,
de campesinos, por sobre todo se movilizaron
e hicieron efectivamente la Revolución
Mexicana...
Julián Sotelo:
¿No se movilizaban todos por los mismos
intereses?
Alejandro Schneider:
Por supuesto no se movilizaban todos incluso
en forma antagónica y aparecen como
un panteón todo unido, te aparece en
el mismo mural, un Carranza, un Zapata, un
Villa, un Obregón, y en realidad encontras
que estaban con proyectos claramente enfrentados,
pero el trabajador, el cotidiano, el que ponía
el pecho a las balas y demás era el
desaparecido de esa historia, es oculto y
acá sucede lo mismo, se oculta los
afroamericanos, se oculta a las mujeres, se
oculta a los trabajadores, bueno, eso depende
con esa mirada del historiador. Como decíamos
antes, hubo toda una tendencia en los ´90
acompañando esta postmodernidad, de
hablar de ciudadanos, de hablar de individuos,
de hablar de determinadas problemáticas
y nos olvidamos de las clases sociales; estudias
la historia de América Latina y no
aparecen las revoluciones, estudias la historia
argentina y el Cordobazo, la Semana Trágica,
o cualquier otro hecho aparece como un hecho
violento, como un hecho de protesta, cuando
en realidad fueron hechos bastante profundos
y que cambiaron la historia argentina, no...eso,
tiene que ver con el historiador en como considera
el objeto de estudio, obviamente el historiador
es parte de la sociedad y reflejamos intereses
de clase claramente posicionados, como dije
antes esos intereses están enfrentados
no es que viven armoniosamente...
Julián Sotelo:
Entonces, ¿No hay una posición
neutral como dicen muchos?
Alejandro Schneider:
Para nada, no hay una posición neutral,
por suerte que no hay ninguna posición
neutral y aquel que dice que tiene una posición
neutral miente, es así de sencillo,
miente, ¿Por qué? porque no
podes ser neutral en ningún tipo de
ciencia y menos en ciencias sociales, no podes
ser objetivo porque sos parte de una sociedad.
Había un historiador árabe que
lo menciona Marc Bloch en su libro Introducción
a la historia que dice: un filósofo
o un historiador se parece más a su
época que a su padre, y nosotros nos
parecemos y somos producto de nuestra época,
y en nuestra época estamos en una sociedad
de clases y representamos distintos intereses.
(…) Para explicar el presente y empezar
a dar respuesta, la mayoría de los
historiadores no se plantean esto y quieren
que la cosa siga, ¿Se problematiza
el conocimiento, se problematiza lo que se
da?, ¿O simplemente es ir al frente?.
Muchos colegas de colegios secundarios en
los que he trabajado a lo largo de mi vida,
empiezan el primer día de clase estableciendo
una línea de tiempo, dicen bla bla
bla y quieren que el alumno a la semana le
repita mecánicamente eso. ¿Alguna
vez se cuestionaron que esa línea de
tiempo no se corresponde con nuestra realidad
nacional, sino que corresponde a una sociedad
que tiene que ver con planes de educación
de la época del imperialismo, de la
expansión colonial francesa, inglesa,
que tiene que ver con procesos europeos? Digo,
yo me he encontrado a lo largo de mi vida
profesional con otros docentes, de otros países
y también enseñan esta línea
de tiempo que es totalmente arbitraria, subjetiva,
se reitera en los planes de estudios.
Guillermo Rellan:
¿Cómo ves el perfil del docente
que sale de las universidades en la actualidad,
cómo estamos en esa lucha, estamos
ya tratando de pensar un docente más
crítico como el que estás diciendo
vos?
Alejandro Schneider:
Eso depende de la cátedra, depende
el ayudante, el profesor, no hay una norma,
obviamente todavía hay docentes que
enseñan de esa forma de pensar (…)Yo
creo que hay un proceso que está cuestionando
esa forma de pensar, hay cada vez más
cuestionamientos de cierta forma de pensar,
planteos distintos, problemáticas que
empiezan otra vez a tomar la cuestión
social. Creo que, vuelvo a insistir, no es
casual el 2001, incluso antes del 2001 hay
todo un sector que empieza a plantear otro
tipo de pensamiento, y que después
del 2001 tuvimos más aire. En otra
época hablar de un historiador militante
era algo malo, hoy hablar del historiador
militante ya no es tan malo, bienvenido para
nosotros que hace rato venimos haciendo historia
militante, el tema es que ellos también
hacen historia militante, aunque no lo digan,
ellos hacen permanentemente historia militante
aunque no lo digan.
Julián Sotelo:
Una pregunta metodológica, que también
tiene que ver con esto que estamos discutiendo
acá en el ciclo, nosotros cuando pensamos
el mundo y pensamos Europa podemos llegar
a pensar Latinoamérica también.
¿La tenemos que estudiar desde la Argentina
o seguimos ese modelo imperialista que decías
vos? ¿Tomamos la Argentina como una
periferia y todo se explica desde lo que pasó
en el centro hacia la periferia?
Alejandro Schneider:
Depende lo que quieras estudiar, digo, si
querés estudiar podes estudiar procesos
mundiales, podes estudiar fenómenos
regionales. Creo que cuando uno estudia un
fenómeno lo tiene que tratar de ver
desde las distintas fuerzas que intervienen.
Yo no puedo terminar de explicar totalmente
el Cordobazo sin entender que hay un gran
movimiento de explosión social, de
cuestionamiento de la juventud y de la vanguardia
obrera, porque está siguiendo activamente
el proceso de Vietnam, que pone como bandera
en su casa al Che Guevara, que sabe que el
año anterior habían masacrado
en Tlatelolco a cientos de estudiantes. No
podes descontextualizar, no podes hablar del
Cordobazo como un fenómeno típicamente
cordobés en todo lo que sucede, o del
proceso de radicalización. Hay que
ponerlo en el contexto, en un contexto se
dan herramientas que no tiene un país
determinado (…) Vuelvo a insistir, el
Cordobazo lo tenés que estudiar en
un contexto de conjunto de fuerzas como cualquier
otro proceso. Si vos querés estudiar
el proceso de las independencias en América
Latina no podes negar la cuestión francesa,
no podes negar los procesos que están
pasando en España, pero explicarlo
simplemente por que ha habido cuestionamientos
al poder imperial por la rebelión de
Tupac Amaru no alcanza, tenés que tratar
de estudiar el proceso en su conjunto.
Público:
Criticábamos desde la izquierda la
forma de estudiar la historia, las batallas,
los héroes que mencionabas, una historia
política básicamente política
y no social. Decías vos, se olvida
a las clases sociales, del rol de la sociedad.
Desde la izquierda yo veo últimamente
es que nos abocamos a estudiar mucho los ´70
y lo seguimos haciendo desde una mirada política,
militar, estudiando la violencia, etc, por
ahí no hay metodológicamente
un gran cambio, no se observa otra cuestión,
se sigue observando lo político ¿
Vale la crítica?
Alejandro Schneider:
Toda historia es historia política,
partamos de eso. Si vos querés estudiar
una historia política entorno a un
rey, a un héroe, su relación
con la mujer y los familiares, es una historia
política. Si vos ahora querés
estudiar a esa persona como producto social
de una época, los procesos y no solamente
detenerte en esa persona y hacer un culto
al héroe, sino tratar de ver el proceso
social, eso es otra mirada política.
Son todas miradas políticas, al menos
mi interés, mi énfasis y el
concepto tiene que ver con lo que yo creo
en cuanto a cuál es el lugar del historiador,
cuál es el rol del historiador con
la sociedad, y más en las universidades
públicas. Estamos hablando que gran
parte la universidad se sostiene por la sociedad
y una especie de volver, de transferencia
del conocimiento. Me parece que un elemento
importante son los movimientos sociales, tratar
de ver que hay detrás de ese héroe,
qué hay detrás de esa batalla,
qué es lo que hicieron, porque además
no se entiende la historia si no entendés
el proceso social y el conjunto social. No
se entiende o la entendés parcialmente
o incluso podes terminar por entrar a justificar
una determinada acción histórica
por un error de esa persona. Es muy común
escuchar hasta el día de hoy que Hitler
era un enfermo, Hitler era un maníaco.
El otro día escuche a un historiador
diciendo si lo que escribió Hitler
en el año ´24 Mi lucha se hubiese
leído o se hubiese entendido Hitler
no hubiese existido. Escuché esto de
un historiador mediático que sabemos
que está en todos lados, en realidad
el proceso del nazismo y el fascismo no fue
simplemente Hitler, tiene que ver con una
situación concreta europea que la tenés
que estudiar en torno a la Primera Guerra
Mundial, a la revolución bolchevique,
al proceso de contrarrevolución que
se vive en todo Europa, y Hitler es una expresión,
sino hubiese sido Hitler hubiese sido otro.
Hitler le pudo haber dado un carácter
más carismático o menos carismático,
más simpático o menos simpático,
depende el punto de vista, más autoritario
menos autoritario, pero el facsismo y el nazismo
son productos sociales, no es producto de
la voluntad de una persona, porque sino decimos
Hitler estaba loco y en realidad no era un
loco, encontramos que un montón de
empresas desde la Volswagen, hasta la Ford
acompañaron este proceso. Un proceso
netamente contrarevolucionario, un proceso
en donde se buscaba aplastar el movimiento
obrero, e imponer un régimen de acumulación
de capitales de los sectores más concentrados,
y donde había sectores importantes
de la población en Alemania y en Italia
que acompañaron este proceso. No era
la voluntad de un malo, de un enfermo, ¿Se
entiende lo que digo? Estudiar la historia
a través de los procesos sociales me
permite tener una mirada tal que cuando me
vienen a decir Hitler estaba loco, yo cuestiono.
Si está loco, digo, pobre está
enfermo, entonces lo perdonamos en última
instancia, no sabe lo que hace, es víctima
de una enfermedad porque la mamá lo
maltrató, no sé, cosas disparatadas
podemos decir cuando en realidad es un error.
Hitler es producto de un momento histórico
determinado, de una relación de fuerzas
donde el objetivo central de los sectores
más concentrados del capital para acumular
poder (incluso enfrentarse en términos
imperialistas, interimperialistas con otros
imperios) necesitan aplastar a su movimiento
obrero, necesitan que no pase el legado de
la Revolución Rusa hacia el resto de
los países, es concreto.
Guillermo Rellan:
En estos últimos años en Latinoamérica
han estado pasando una serie de movimientos
interesantes como en Bolivia, Ecuador, Venezuela.
¿Cuál es tu postura y cómo
ves este proceso Latinoamericano?
Alejandro Schneider:
A ver, lo que pasa en América Latina
hay que tomarlo dentro de los límites
del contexto histórico en que estamos,
o sea, una cosa es lo que aspiramos que sea
y otra cosa es nuestra realidad. Yo puedo
aspirar a que algo sea, y otra cosa es lo
real, ¿Si?. Lo real es que son movimientos
donde se han cuestionado determinadas formas,
determinado pensamiento neoliberal, determinada
forma de organización partidaria, y
que ha logrado a través de una serie
de movilizaciones gobiernos que son distintos,
pero que en la práctica siguen estando
dentro del sistema capitalista, o sea, Evo
Morales, Hugo Chávez, Correa, en Ecuador,
Ortega en Nicaragua, Lula en su momento, Tabaré
en su momento, son gobiernos que primero defienden
el sistema capitalista más allá
de que haya sectores que tengan ilusiones.
Yo tengo una mirada distinta, evidentemente
son distintos Hugo Chávez y Carlos
Andrés Pérez en Venezuela, Evo
Morales es distinto a Losada, evidentemente
es distinto a Mesa, son producto de movilizaciones,
son productos de que la gente tiene confianza,
tiene esperanza, en un marco dentro del capitalismo.
Obviamente dentro de esos sectores hay quienes
aspiran a más. (…) Yo creo que
están montados sobre situaciones explosivas,
sobre situaciones de alto nivel de movilización.
Les va a quedar encauzar esa movilización
a través de organismos e institucionalizarla,
-como en su momento fue el populismo que trató,
digo, Cárdenas en la década
del ´30 institucionaliza el proceso
de la Revolución Mexicana, pone un
moño, hasta acá esto es lo que
institucionalizamos, hasta acá llega
el Estado burgués, hasta acá
llegamos con lo que quiso hacer la Revolución
Mexicana punto, ordenamos el capital y seguimos
para adelante- muy posiblemente estas personas
hagan lo mismo, en mayor o en menor medida,
tengo dudas que ellos por si solos provoquen
un proceso radical, hasta ahora no hay elementos
de cuestionamientos del sistema, hay un reparto
distinto de la distribución de la renta
petrolera en Venezuela, pero ese reparto no
significa que se cuestione la renta en si
y que se anulen las clases sociales, está
surgiendo todo un sector de empresarios venezolanos
ligado al aparato del movimiento Quinta República,
que están viviendo de la renta petrolera,
obviamente hay sectores que se ven perjudicados
como en cualquier otro proceso como en la
década del 30, hay sectores que se
encontraron beneficiados y encontramos sectores
perjudicados. Acá recordemos que la
burguesía agraria bajo Perón
se encontró perjudicada en los primeros
años de su gobierno, pero hubo sectores
que hicieron fortuna, sectores burgueses que
hicieron fortuna en torno al gobierno de Perón,
en Venezuela sucede algo similar, en un contexto
distinto, distintas las décadas, distinto
el proceso y además, como dijimos antes,
¿En qué situación está
el imperialismo? El imperialismo norteamericano
está preocupado claramente por Medio
Oriente y no por América Latina, también
tenemos que entender que el proceso de América
Latina tiene que ver con que la Casa Blanca
ha privilegiado otras cuestiones dentro de
su geoestrategia política después
del 11 de septiembre y que le ha generado
más problemas, en ese contexto es que
tenemos que entender el proceso de América
Latina, me da esa impresión.
Ariel Sotelo:
Teniendo en cuenta esta correlación
de fuerzas de la que vos hablás, que
más o menos es la que va empujando
a estos líderes a la izquierda según
tu visión ¿Cómo tienen
que pararse ante este panorama político?
Alejandro Schneider:
Depende, a ver. Yo no voy a andar diciendo
reglas, hay sectores de izquierda que acompañan
este proceso, hay sectores que son críticos,
hay sectores que plantean hacer entrismo.
Estuve en Venezuela hace dos años y
hay sectores claramente de izquierda que están
identificados con el gobierno de Hugo Chávez,
el Partido Comunista Venezolano, hay sectores
de izquierda troskistas que están dentro
del grupo del movimiento Quinta República
haciendo entrismo, viendo la posibilidad.
Son sectores pequeños, a ver si se
radicalizan y ganan, y hay sectores de izquierda
que son netamente opositores al gobierno de
Hugo Chávez, depende que sector de
izquierda.
(*) Profesor en Historia
(UNLU). Docente del Instituto Superior Dr.
Arturo Jauretche en la cátedra Espacio
temporal Argentina y América I
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