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DEPARTAMENTO
DE INVESTIGACIÓN HISTÓRICA |
FUENTES
PARA LA HISTORIA
La Guerra del Peloponeso a través de la obra
de Tucídides |
| Por Maximiliano Molocznik* |
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Poco sabemos de la vida de Tucídides.
Contamos con una biografía escrita por un tal
Marcelino y con fuentes diversas de la época
romana que están mediadas por los eruditos
de Alejandría, en especial Dídimo, en
las cuales se mezclan hechos históricos con
narraciones fantasiosas.
El único dato certero es que en el año
424 a.C., en el que fue estratego, debía contar,
a la fuerza, con más de treinta años.
Pertenecía a la más elevada aristocracia
ateniense y, en su juventud, se vio influenciado por
Gorgias y la sinonimia de Pródico, que hacían
furor entre los jóvenes. De su padre, Oloro,
había heredado las minas de oro de Escapta
Hila, en Tracia, las que tenía arrendadas a
perpetuidad. No resulta verosímil el parentesco
que pretendieron atribuirle con los pisistrátidas,
aunque tal vez sí con el otro Tucídides,
el político, el hijo de Melesias.
En su primera niñez y juventud, ve entonces,
los días de paz entre Atenas, Esparta y Persia
en los cuales se desarrolla el imperio ateniense.
Al ser un intelectual, sus puntos de vista son siempre
críticos, aunque tal vez un tanto eclécticos
y, pese a no ser nunca un hombre de partido, admira
sin reservas a Pericles, aunque su admiración
no es menor por Esparta. Sufre en carne propia la
peste del 430 a.C. y describe como ninguno la descomposición
moral que provoca en la sociedad la enfermedad. En
su calidad de estratego acudió precipitadamente
con sus naves a salvar Anfípolis de una excursión
de Brásidas pero no pudo hacerlo. Por esta
acción fue condenado al destierro por Cleón
durante veinte años. A propuesta de Enobio
regresó con la amnistía general del
año 404 a.c. Aunque no sabemos ni cuando ni
donde murió, ya que los autores antiguos vacilan
entre Atenas y Tracia, se puede afirmar que toda o
la mayor parte de su obra está escrita después
del fin de la guerra.
Debemos decir que no fue un historiador improvisado
ni apegado a los mitos. Le preocupaba el hombre en
tanto ser social: su conducta en la vida privada-
moral y pública- y la política. Su obra
permite visualizar el paso de la historia legendaria
y etnográfica, presidida por la intervención
divina, a la historia contemporánea y política.
Es fuerte su condena a toda historia relacionada con
rasgos anecdóticos y mitológicos y cerrada
su defensa de la necesidad de una exacta cronología
de los acontecimientos.
En su estilo austero y en el uso de la antítesis
podemos ver algún rastro de los sofistas. Su
principal interés es el presente, es decir,
la política, eso es lo que lo lleva a escribir
la historia: está convencido que la verdad
histórica le servirá para descubrir
la verdad política ya que la Historia es, sin
dudar, una ciencia de leyes que se preocupa, ante
todo, por los conflictos entre los grandes estados
y sus causas.
Rechaza con fuerza la “historia poética”
y propugna la crítica histórica sobre
la base de la imparcialidad- que no siempre logra-.
Si bien no juzga por el éxito tiene la suficiente
amplitud a de criterio para, por ejemplo, admirar
a Brásidas, su enemigo, y censurar tanto a
aristócratas como a demócratas.
Cobran en su forma de narrar la historia un papel
determinante tanto las fuerzas materiales como las
espirituales otorgándole a la inteligencia
un papel clave. Vamos a analizar ahora algunos conceptos
clave de su obra:
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CONCEPTO DE
GUERRA |
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La guerra era considerada
como una condición natural de la sociedad humana.
La guerra se llevaba a cabo por motivos diversos:
defensa territorial, gloria, venganza, ganancias tácticas,
botín, beneficio, etc. Sin embargo para Tucídides
la Guerra del Peloponeso era una guerra librada por
miedo. Este es el argumento central de su exposición:
la guerra se lleva a cabo por el miedo de que un estado
mediante el uso de la fuerza ataque o intente atacar,
saquee o intente saquear un territorio. Esta idea
lo acompaña en todo el desarrollo de la obra,
aunque lo medular es, como destaca reiteradamente,
que Esparta se vio obligada a declarar la guerra con
Atenas por miedo al crecimiento de su poderío.
Veamos como analiza el debate previo a la decisión
espartana:
“Estos eran los nuevos motivos de queja que
habían surgido para los atenienses y peloponesios,
a saber, para los corintios contra los atenienses,
que éstos sitiaban Potidea, que era colonia
suya, con soldados corintios y peloponesios dentro
de ella, y para los atenienses contra los peloponesios,
que habían hecho sublevarse a una ciudad aliada
y tributaria suya y fueron y lucharon abiertamente
contra ellos en unión de los potideatas. Pero
todavía no había estallado oficialmente
la guerra, sino que aún duraba la paz, pues
los corintios hicieron estas cosas por sí solos”
Tucídides Libro 1.66
Ahora, el argumento central:
“Creo, a saber, de acuerdo con la causa más
verdadera, pero menos aparente por lo que se dice,
que los atenienses, al hacerse poderosos y producir
miedo a los lacedemonios, les forzaron a luchar; mientras
que las explicaciones que se daban públicamente
eran las que cada bando ofrecía, pretendiendo
que por ellas habían quebrantado el tratado
y entrado en guerra” Tucídides
Libro 1.23.
Otro claro ejemplo del concepto de la “inexorabilidad”
de la guerra y del acompañamiento social a
una actividad que libera energías y cimenta,
en el caso de Atenas, la noción de imperio
y de destino manifiesto la muestra Tucídides
con relación a los debates que llevaron a la
invasión ateniense de Sicilia y la importancia
de esta decisión sostenida en la voz de Alcibíades:
Así, pues, ¿qué causa razonable
podríamos aducir para vacilar o para ponerla
por pretexto a nuestros aliados de Sicilia para no
ayudarles?(...) Considerando, pues, que favoreceremos
nuestros intereses de aquí si marchamos a Sicilia,
llevemos a cabo la expedición, a fin de abatir
el orgullo de los peloponesios haciendo ver que vamos
a Sicilia despreciando la paz presente, y, además,
a fin de o imponer nuestro imperio sobre toda Grecia
al hacernos dueños de esos territorios, o al
menos debilitar a los siracusanos, con lo cual nos
prestaremos un servicio a nosotros mismos y a nuestros
aliados. La seguridad de poder quedarnos, si la empresa
prospera, y poder marcharnos nos la dará la
escuadra; pues tendremos superioridad naval sobre
todos los sicilianos juntos. No os hagan retroceder
las palabras de Nicias invitando a la inacción
y desuniendo a los jóvenes y a los ciudadanos
de más edad, antes bien, siguiendo la costumbre
de siempre, del mismo modo que nuestros padres, deliberando
juntos jóvenes y viejos, elevaron nuestro poderío
hasta este punto, intentad ahora en igual forma acrecentar
la ciudad, y pensad que la juventud y la vejez nada
pueden la una sin la otra, pero reuniéndose
la ligereza, la moderación y el escrúpulo
excesivo, es cómo más fuerza tienen,
y que la ciudad, si permanece inactiva, se agotará
por sí misma como todas las demás cosas,
y decaerán todas sus buenas disposiciones,
mientras que en la lucha aumentará continuamente
su experiencia y tomará la costumbre de defenderse
no con palabras, sino con obras. En resumen, sostengo
que una ciudad de carácter emprendedor me parece
que se hundiría rápidamente pasando
a la inacción, y que los pueblos que viven
con más seguridad son aquellos que se gobiernan
con el menor desacuerdo posible, con sus costumbres
y sus leyes aunque sean menos buenas” Tucídides
Libro 6.18
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¿CÓMO
TOMARON LA GUERRA LOS ANTIGUOS? |
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Para Tucídides
la guerra siempre era una posibilidad abierta para
cualquier estado. Si en un contexto determinado se
oponía algún argumento contra la guerra
debía estar basado en circunstancias concretas
y no como una objeción general. Se podían
aceptar cuestiones tácticas pero no éticas
para detener una guerra. La guerra era inevitable.
Lo dificultoso es determinar que hechos concretos
desencadenaron el conflicto. Haciendo un relato de
los momentos previos a la guerra del Peloponeso hace
decir a la embajada ateniense en Esparta lo siguiente:
“De igual modo vosotros, ¡OH lacedemonios,
tenéis la hegemonía de las ciudades
del Peloponeso después que las habéis
organizado políticamente según vuestra
conveniencia; y si en aquella ocasión hubierais
conservado la hegemonía durante todo el tiempo
y en ella os hubiereis atraído odios como nosotros,
estamos bien seguros de que hubierais llegado a ser
para los aliados no menor motivo de queja que nosotros,
y de que os hubierais visto obligados a establecer
una dominación fuerte o correr peligro vosotros
mismos. Por tanto, no hemos hecho nada digno de extrañeza
ni fuera de la naturaleza humana al aceptar un imperio
que se nos daba y no abandonarlo cediendo a los tres
motivos más fuertes: la honra, el miedo y el
interés; dado, por otra parte, que en esto
no hemos sido los primeros, sino que siempre ha sido
normal que el más débil sea reducido
a la obediencia por el más poderoso, y que
además creamos ser dignos de ello” Tucídides
Libro 1.76.
Aquí podemos ver con claridad como la expansión
del imperio se ubica en el centro de un conflicto
que, en última instancia, es un conflicto por
el poder, que es inevitable y conducirá a la
guerra.
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¿QUÉ
DEJA LA GUERRA EN EL PLANO ECONÓMICO? |
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Para Tucídides
la guerra funciona como un método natural de
apropiación. Nunca deja de reconocer, a lo
largo de toda la obra, la importancia del beneficio.
Veamos como menciona expresamente la esperanza de
obtener beneficio como uno de los motivos más
importantes en la decisión ateniense de invadir
Sicilia en el 415 a. c.
“Así hablo Nicias, confiando en que o
haría volverse atrás a los atenienses
por la dificultad de la empresa o, si se veía
obligado a llevar a efecto la expedición, se
embarcaría así más seguro. Pero
los atenienses no se dejaron arrancar su deseo de
hacer la expedición por lo complicado de los
preparativos, sino que se enardecieron mucho más,
y Nicias obtuvo un resultado contrario pues la opinión
general fue que había dado consejos excelentes
y que ahora habría ya grandes garantías
de éxito. Y a todos por igual les entró
el deseo de embarcarse: a los de más edad,
por el pensamiento de que o conquistarían el
país que se proponían o, en todo caso,
un ejército tan grande no podría ser
derrotado; a los jóvenes, por afán de
ver y contemplar una tierra lejana y porque confiaban
en que saldrían por bien; y al vulgo de los
soldados, porque esperaba de momento traerse dinero
a casa y hacer a Atenas más poderosa, consiguiendo
así una soldada permanente. Hasta tal punto
fue esto así, que por causa del excesivo ardor
de la mayoría, si alguno desaprobaba el plan,
temeroso de que al votar en contra pasara por hostil
a la ciudad, se mantenía callado” Tucídides
Libro 6.24
Otro punto interesante para destacar en el plano económico
es el tema del botín. Indudablemente cuando
una campaña era exitosa los beneficios del
saqueo se utilizaban de inmediato. Sin embargo, esto
no siempre sucedía así ya que muchas
veces había que tomar en cuenta no solo la
duración de las campañas y la distancia
a recorrer sino también la resistencia del
enemigo. A más tiempo y distancia, mayor era
la necesidad de contar con recursos para las tropas.
Tucídides ilustra esta situación con
el largo sitio de dos años a Potidea:
“Durante este mismo invierno los potideatas,
al no poder ya resistir el asedio, en tanto que, por
el contrario, las incursiones de los peloponesios
en el Ática en forma alguna hacían a
los atenienses levantar el cerco, y que, por otra
parte, se les habían acabado las provisiones
y algunos (entre otras muchas cosas que habían
sucedido con alimentos que hacía tomar la necesidad)
habían probado carne humana, en estas circunstancias
hicieron proposiciones de paz a los generales atenienses
a cuyo cargo estaba la lucha contra ellos: Jenofonte,
hijo de Eurípides, Heliodoro, hijo de Aristóclides,
y Fanómaco, hijo de Calímaco. Las aceptaron
estos, viendo el mal estado del ejército en
un lugar de clima inhóspito, y en consideración
a que Atenas había gastado ya dos mil talentos
en el asedio. Se rindieron, pues, los potideatas con
las condiciones siguientes: salir de la ciudad ellos
con sus hijos, mujeres y servidores con un himation
(y las mujeres con dos) y con una cantidad fija de
dinero para el camino. Salieron, pues, bajo la garantía
del acuerdo, dirigiéndose a Calcídica
y adonde podía cada uno; y los atenienses hicieron
reproches a sus generales porque concertaron el acuerdo
sin contar con ellos (pues pensaban que se habrían
podido apoderar de la ciudad a discreción),
y más tarde enviaron colonos atenienses a Potidea
y la poblaron: Estas son las cosas que acaecieron
en el invierno, y así acabó el segundo
año de esta guerra” Tucídides
Libro 2. 70
Como vemos una larga campaña podía incluir
no solo la necesidad del financiamiento, el beneficio
y el botín, sino también la presión
política para una eventual recolonización.
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¿QUÉ
DEJA LA GUERRA EN EL PLANO POLÍTICO?. |
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Dada la envergadura
y la magnitud del conflicto es evidente que una guerra
de este tenor no puede a la larga, producir más
que desastres para los contendientes. Ese parece ser
el legado de este conflicto según Tucídides:
“De las guerras anteriores las más importantes
fueron las Médicas, y, sin embargo, tuvieron
una solución rápida en dos batallas
navales y dos terrestres. La duración de esta
guerra, en cambio, fue de mucho tiempo, y aconteció
que en ella Grecia sufrió desastres mayores
que otros cualesquiera acaecidos en igual espacio
de tiempo; pues nunca habían sido tomadas y
dejadas sin habitantes tantas ciudades, unas por los
bárbaros, otras por los mismos griegos luchando
unos contra otros (hay algunas incluso que al ser
tomadas cambiaron de habitantes), ni había
habido tantos destierros y muertes, unas en las guerras
y las otras por las luchas civiles. Y cosas que antes
contaba la tradición, pero que raramente eran
confirmadas por los hechos, resultaron verosímiles;
así en lo relativo a los terremotos, que afectaron
a un territorio muy extenso y fueron al mismo tiempo
muy violentos; eclipses de sol, que sucedieron con
más frecuencia de lo que se recordaba en tiempos
pasados; y grandes sequías en algunos pueblos,
y hambres procedentes de ellas, y la peste, que no
fue la que menos daño hizo y aniquiló
a una parte de la población; estas cosas todas
se lanzaron contra Grecia acompañando a esta
guerra. La iniciaron los atenienses y los peloponesios
al rescindir el tratado de paz por treinta años
que concertaron después de la toma de Eubea”.
Tucídides Libro 1.23.
Vale aclarar que en su obra, inacabada e interrumpida
bruscamente en medio del relato, puede notarse la
ausencia de descripciones físicas y el empleo
constante de expresiones antitéticas. Curiosamente,
nunca repite su pensamiento, a la manera de Polibio.
En síntesis, Tucídides no es un escritor
para ser leído rápidamente, cada afirmación
suya hay que tenerla en cuenta en el conjunto de la
obra y valorar su capacidad de darle al relato un
verdadero carácter de arte dramático
al poner ante el lector los acontecimientos en toda
su inmediatez, casi como desapareciendo de la escena.
* Profesor en Historia (ISJVG). Jefe del departamento
Investigación Histórica del Instituto
Superior Dr. Arturo Jauretche. Autor de Marxistas
Latinoamericanos y Los Malditos. Hombres y mujeres
excluidos de la historia Oficial de los Argentinos.
Titular de las cátedras Investigación
Histórica II y Epistemología de la Historia
y de las Ciencias Sociales en el Instituto Superior
Dr. Arturo Jauretche. Conferencista.
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